Esta es una de las mayores sorpresas que se han dado en el cine reciente, un filme mudo, en blanco y negro y con todo el estilo de las películas de los años 20 que logra ser más cautivador que casi todas las cintas habladas vistas este año. El realizador francés Michel Hazanavicius presenta una película perfecta, llena de emociones, magia y con dos impresionantes interpretaciones de sus actores principales, Jean Dujardin y Berénice Bejo.
Sinopsis: En el Hollywood de los años 20, George Valentin es una estrella del cine mudo en la cresta de su éxito y popularidad. Por casualidad conoce a una joven figurante llamada Peppy Miller con quien tiene una chispa inmediata. No obstante, con la llegada de las películas habladas que George desprecia, él verá como su carrera se derrumba mientras que Peppy triunfa en el nuevo cine.
En 1927 el mundo del cine cambió radicalmente con el estreno del filme "El cantante de Jazz". Esta era la primera película comercial en contener partes en la que los actores hablaban y cantaban, siendo todo un éxito e iniciando el camino de la extinción del cine mudo. En los años inmediatamente siguientes, no sólo vio el cine mudo como perdía la batalla frente al sonoro sino que en menos de cuatro años se asistió al precipitado final de toda una era cinematográfica. Las estrellas del cine mudo se vieron obsoletas casi de la noche a la mañana, sin saber cómo adaptarse. Prueba de ello es por ejemplo el gran Charles Chaplin, quien rodaba más de tres películas al año y a partir de 1928 únicamente hizo dos en más de una década, realizando en plenos años 30 curiosamente dos de sus mejores películas mudas, "Luces de ciudad" y "Tiempos modernos", un tipo de cine inusual ya en ese momento. En el final del año 2011 el cine vive inmerso en una nueva concepción, no tan radical como la introducción del sonido pero que ha ofrecido igualmente la introducción de todo un nuevo mundo de posibilidades. Hoy en día es casi impensable una película sin efectos digitales y el gran caballo de batalla está actualmente por hacer triunfar de forma definitiva el 3D. En plena época de la tecnología, el realizador francés Michel Hazanavicius ha rodado una obra maestra en blanco y negro, muda y ambientada en los años 20 y 30 de Hollywood.
Inicialmente puede parecer que una película de estas características no puede atraer al gran público y que está condenada a los amantes del cine clásico y poco más. Todo lo contrario. Cierto es que funciona perfectamente como una impresionante carta de amor hacia todo lo especial que tenía el cine mudo, que la película está llena de referencias, paralelismos con actores de la época y guiños a otros títulos pero esta no es una película de entendidos para gente que ha visto demasiados títulos. "The Artist" es un filme que satisface plenamente quienquiera que se siente a verla, al igual que lo hizo cualquiera de las mejores películas de Buster Keaton, Charles Chaplin o Rodolfo Valentino en su momento, ya que es un puro entretenimiento melodramático de calidad, sentido y del cual es imposible no quedarse hechizado. Es tan inesperado como bienvenido el hecho de que en pleno siglo XXI una película que fuerza a ver el cine como antes logre semejante magnetismo y cree tantas emociones como lo hace "The Artist".
En todos los aspectos, "The Artist" es una película perfecta. Formalmente recrea de un modo fantástico el estilo de los filmes del aquel momento, desde su formato cercano a los 4:3 televisivos en vez del panorámico, pasando por una impecable ambientación, decorados, un gran uso de las sombras como textura y el empleo de la banda sonora durante todo el filme como perfecto acompañamiento a lo que está sucediendo en pantalla. El filme también tiene un medido corazón ya que se mueve entre la comedia y el melodrama con una comodidad total pero que, a pesar del lenguaje silencioso que emplea, logra transmitir al espectador todas las emociones que se propone y más. El director Michel Hazanavicius dirige de forma soberbia, firma un gran guión que respeta el estilo de antaño pero introduce en él un estilo modernizado de narración y, además, extrae dos imponentes actuaciones centrales de sus protagonistas.
Cuando Michel Hazanavicius escribió el guión ya lo hizo teniendo en mente al actor Jean Dujardin. El director ya había trabajado en ocasiones anteriores tanto con él como con la coprotagonista del filme, Bérenuce Bejo, en títulos que a menos que a uno le gusten las parodias francesas de James Bond, difícilmente conocerá. Jean Dujardin revive la esencia del galán del cine clásico y recrea el lenguaje gestual de toda una época de actores con domino, encanto y presencia. Su compañera Berénice Bejo está al mismo nivel, una irresistible reencarnación de las estrellas femeninas de la época. El filme cuenta además con notables secundarios com John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller y un perro con más chispa que el Milú de la reciente Tintín, y eso que era animado.
"The Artist" ha triunfado por la mayoría de los festivales y premios por los que ha pasado. Es imposible que la crítica no se enamore con esta película por lo conseguida que está visualmente , por la calidad de sus actuaciones y por la viveza, honestidad y emoción con la que se relata la historia que contiene. Puede que en taquilla le cueste un poco funcionar hasta que el boca a boca haga correr la voz, ya que cualquier persona que se siente en el patio de butacas verá los motivos por los que se acuñó la frase de "la magia del cine".
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada